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Reglamentos / Enciclopedia / El Blackjack

Introducción
Tal vez los juegos de naipes recogen más el verdadero espíritu del juego. Mientras los juegos de ruleta y de dados han tenido siempre un gran encanto, los de naipes se encuentran entre nosotros desde la niñez y representan un permanente reto a nuestra destreza. Entre todos los juegos de naipes, el poker es el rey supremo. Visto superficialmente puede parecer un juego sencillo y simple, pero las posibilidades que abre son infinitas. Se pueden dar 2.598.960 posibles manos diferentes en una baraja de 52 cartas. Aunque jugáramos cada noche durante toda la vida, podríamos llegar a completar solamente a una fracción de todas ellas. Sin embargo un jugador inteligente podría aprender algo nuevo de cada una de sus jugadas. El blackjack, en cambio, no requiere el concurso de la psicología del individuo, pero posee tal complejidad que puede poner en jaque la habilidad de cualquier experto en computadoras. Otras juegos de naipes, desde el gin rummy, un juego muy popular cuyos principios pueden aprenderse en media hora, hasta el chemin de fer y el baccarat, que se juegan en los casinos, dependen exclusivamente del azar.


2.El Blackjack
El blackjack, el juego más popular en gran número de casinos, es por sus características extremadamente ameno. En primer lugar, los jugadores tienen control de sus propias manos y pueden jugarlas según su voluntad. En segundo lugar, se trata de un juego social en cuyo transcurso existe tiempo para charlar con algún amigo de mesa, si bien un jugador que no se sienta con ganas de hablar, puede jugar toda la noche sin pronunciar una sola palabra. En tercer lugar, se trata esencialmente de un juego simple que plantea el justo reto a la inteligencia para hacerlo en todo momento interesante.

Los orígenes del blackjack son desconocidos. Vino a nacer como una derivación del juego francés vingt-et-un («veintiuno»), que a su vez era resultado de la evolución de otros juegos de naipes. Por ello, a un nivel más familiar es llamado veintiuno. El vocablo blackjack hace referencia a dos cartas que sumen 21 -un as de cualquier figura o un diez-.

El blackjack continúa todavía en evolución y sus reglas varían ligeramente entre los diferentes casinos del mundo. Ello es consecuencia directa del descubrimiento por parte de varios jugadores de mentalidad matemática durante los años sesenta, de que en el blackjack no sólo era posible jugar en igualdad de condiciones que la casa, sino también con mayor ventaja. No es sorprendente, pues, que los gerentes de los casinos efectuaran modificaciones en las reglas del juego que les favorecieran.

Para aquéllos que dominan la complejidad del juego y se dedican lo suficiente a aplicar los descubrimientos de los expertos, el blackjack puede representar una profesión de la que poder vivir.

Sin embargo, prevenimos al lector de que es una carrera difícil de seguir que pocos han escogido, ya que cuando un casino descubre a un profesional, con toda seguridad, le impiden jugar.

Para todas aquellas personas que deseen extraer un buen rendimiento a su dinero, el blackjack siempre será un juego muy atractivo. Mediante una estrategia de juego apropiada, el margen de la casa puede ser reducido a poco menos del 1 %. Aunque algunas veces esta ventaja resultará ser decisiva, es mucho más baja que la usual en la ruleta, y un poquito inferior a la de los craps, por lo que al buen jugador se le ofrecen considerables posibilidades de ganar a lo largo de una sesión.



3.Cómo se juega
 

El banquero se sitúa en el lado opuesto a la parte curvada de una mesa, de forma aproximadamente semicircular, donde hay siete asientos para que los jugadores tomen posiciones y coloquen sus apuestas; y reparte las cartas de izquierda a derecha (en el sentido de las agujas del reloj) de una baraja que puede ir siendo sustituida sucesivamente.

Mesa de juego del blackjack


Antes de que se repartan las cartas, cada jugador coloca su apuesta en una pequeña caja o círculo situada en el tapete de juego frente a su asiento. Si los participantes lo desean y hay sitio suficiente, se pueden jugar dos o más manos simultáneamente. Cuando la mesa está casi vacía, algunos casinos insisten en que un solo jugador juegue por lo menos en dos posiciones a la vez.

El juego en el blackjack se dirige a intentar un total lo más cercano posible al 21, pero sin sobrepasarlo. Todas las cartas cuentan según su valor; la jota, la dama, y el rey (cartas con figura) como 10, y los ases como 1 o como 11, dependiendo del criterio del jugador. (En lo sucesivo, el «10» hace referencia a cualquier carta con valor 10).

a.Manos suaves y manos fuertes
Cuando le demos al as el valor de «1», la mano se llamará «mano fuerte», y cuando le atribuyamos el valor «11», se tratará de una «mano floja». Obviamente, cuando se desea hacer un blackjack el as cuenta por 11 puntos. Pero en otros lances se puede usar el as de acuerdo con las necesidades. Supongamos que se empieza con un as + 4: esto sería una «mano floja» ya que el as puede ser utilizado para sumar 5 ó 15. Naturalmente se solicitará una nueva carta para mejorar la puntuación. Si sale un 5, se podrá contar el as por valor de 11 puntos para conseguir un total de 20; si sale un 8, se contará el as como 1, obteniendo un total de 13 puntos y la posibilidad de pedir otra carta, o bien de plantarse. Una mano puede incluir dos ases con distinto valor: en el ejemplo, si tras un as + 4 viene primero un as y luego un 2, puede sumarse un total de 18. Las manos en que no figuran ases son llamadas «manos fuertes».

 


Las manos: ejemplos


b.La mano
Una vez colocadas todas las apuestas, cada jugador a su turno recibe dos cartas del banquero, de una en una. En Nevada, los naipes se entregan a los jugadores boca abajo, pero en el sistema londinense, practicado en la mayoría de los casinos europeos, así como en el de Atlantic City, se entregan boca arriba. La diferencia crucial entre los dos sistemas de afrontar el juego, radica en que mientras en el sistema de Nevada el banquero recibe una carta tapada y otra destapada en la jugada inicial, en el londinense saca su segunda carta cuando ya todos los jugadores han examinado sus cartas.

Tal diferencia reviste una considerable importancia a la hora de jugar la mano, si bien las reglas para sumar los puntos son las mismas. La versión que se juega en Nevada ofrece mayores posibilidades de éxito a los jugadores, puesto que con un as o un 10 destapados, el banquero, siempre que tras mirar su carta tapada ésta sea un blackjack al sumarla, deberá mostrarla inmediatamente dando por terminada la jugada. En el juego europeo, siempre que el banquero tenga a la vista un as o un 10, se crea una incertidumbre entre los jugadores que les obliga a ser prudentes en el juego de su propia mano, puesto que permanecen hasta el final de la jugada sin saber si el banquero hará un blackjack con su segunda carta.

c.Cortar las cartas
Por lo general, se intercala una carta en blanco o un comodín entre las últimas cartas a repartir de la baraja, para indicar el final de la jugada. Dicha carta puede ser también utilizada para cortar las cartas después de barajar el que tenga la mano.

En los casinos americanos, la sucesión de manos se da por terminada cuando se muestra esta carta, y el banquero baraja otra vez las cartas antes de empezar un nuevo juego. Otro procedimiento, muy usado en los casinos británicos, consiste en detener el juego, aunque esté a la mitad, cuando sale la carta en blanco, o en su caso el comodín, y a continuación barajar y repartir de nuevo los naipes. Este ingenioso sistema da nuevas esperanzas a los jugadores y les disuade de sus posibles intenciones de retirarse.

Cuanto más arriba ha sido colocada la carta en blanco en la baraja al comienzo de una nueva partida, menores son las posibilidades de realizar un recuento acertado (véase Estrategias para el recuento).

d.Haciendo un blackjack
Un blackjack, también conocido como un «natural», es la combinación de un as y un rey, o una reina, o un caballo o un 10, que suma un total de 21 puntos. Cuando un jugador consigue un blackjack, muestra sus cartas y a continuación cobra una vez y media el valor de su apuesta; sin embargo el blackjack del banquero sólo se paga por el mismo valor de la cantidad apostada. Si el banquero consigue un blackjack al mismo tiempo que un jugador, la apuesta de éste se aparta, pero todos los demás jugadores pierden (incluso si suman un total de 21 con tres o más cartas).

Por término medio un jugador consigue un blackjack en una entre veintiuna jugadas. En algunos casinos, cuando el banquero muestra un as, el jugador que tenga un blackjack puede asegurarse un beneficio apostando nuevamente por la mitad de la cantidad inicial antes de que el banquero muestre su segunda carta. Esto le asegura una ganancia, en caso de que aquél consiga también un blackjack (véase la sección Seguro).

e.Opciones y señas
En la gran mayoría de jugadores, claro está, las dos primeras cartas que reciba le darán al jugador un total comprendido entre 2 (as + as) y 20 puntos (10 + 10). Como se comprenderá, existe una manera más óptima de jugar cada posible combinación de cartas que le pueden salir al jugador, dependiendo de cual sea la carta destapada del que tiene la mano.

El jugador tiene cuatro opciones. Puede decidir entre «plantarse», pedir nuevas cartas, «dividir» su juego (cuando sus dos cartas tienen el mismo valor) y doblar (su apuesta). Si tras pedir más cartas sobrepasa el total de 21, pierde. Una mano de puntuación entre 12 y 16 en la que se puede perder al pedir una carta más, se conoce como «fiambre».

 
Existen señas convenidas para que el jugador indique al banquero la opción que ha escogido. La de «plantarse» se indica, por lo general, mediante el movimiento de la mano de un lado a otro, con la palma formando ángulo respecto al jugador que tiene la mano, o bien se colocan las cartas debajo de la apuesta. La solicitud de una carta la indica el jugador amontonando las cartas frente a él sobre la mesa, o de palabra si así lo desea; en el juego europeo, lo hace moviendo los dedos en su dirección por encima de las cartas (sin tocarlas). Aunque todas las opciones se pueden anunciar de palabra, las señas constituyen un lenguaje internacional.

Señalando la decisión: «plantarse» y pedir carta


 

La «división» de las cartas, que implica jugar cada carta por separado, se indica por el jugador disponiendo una carta al lado de otra y encima de la segunda carta la apuesta inicial. La opción consistente en doblar la apuesta se indica colocando al de la apuesta inicial, otra por el mismo valor. Una vez se ha doblado la apuesta, sólo se permite pedir una carta más. Las posibilidades de dividir las cartas y doblar la apuesta, se presentan normalmente cuando el banquero se dirige al jugador preguntándole (sobre todo si el juego es descubierto y, especialmente, si el jugador es nuevo en el juego) si desea inclinarse por alguna de ellas.

Señalando la decisión: dividir el juego y doblar la apuesta


Cuando se divide el juego, se debe empezar a jugar la mano por la derecha. Las mismas señales pueden aplicarse para indicar que se ha completado la jugada. Sin embargo, si se dividen los ases, dado que sólo se permite pedir una carta para cada una, no es necesario indicarle al banquero que las dé. Los blackjack no cuentan como tales después de haber hecho una división de ases (por eso la jugada es como la de un total de 21, sólo si hay dinero en cada mano), y pierden si el banquero obtiene un blackjack.

Algunos casinos permiten doblar la apuesta después de dividir el juego. Si, por ejemplo, tras haber dividido un par de ochos (usualmente se hace así), usted recibe un 2 en el primer reparto y un 3 en el segundo, puede doblar la apuesta en ambas manos. Pero más divisiones de juego (si, por ejemplo, le saliera otro ocho), no suelen permitirse.

Si usted tiene alguna duda sobre una jugada en particular, el banquero le aconsejará. Siempre que éste malinterprete la señal de un jugador y le entregue una carta que el mismo pretende no haber pedido, el supervisor será llamado para que enjuicie el caso.

f.Cómo juega el banquero
Cuando cada jugador de la mesa ha terminado de elaborar su juego, el banquero, que ha destapado una de sus dos cartas ya desde el principio, descubre su segunda carta o, en el caso del sistema europeo, juega su segunda carta ya destapada. De acuerdo con una fórmula muy precisa, toma un naipe más si su total es inferior a 17 y se planta si es 17 o superior. En muchos casinos el banquero lo mismo puede jugar un 17 «suave», como por ejemplo as + 6 ó as + 2 + 4, que un « 17 fuerte». Pero en algunos otros, sólo tiene permitido jugar un «17 suave» lo cual incrementa la ventaja de la casa en un 0,2 %. En cualquiera de los casos, no tiene opción. Sólo el jugador tiene oportunidad de variar el juego, y es precisamente aquí donde radica el gran reto del blackjack.

Si el banquero pierde por sacar una carta que le sitúa por encima de los 21 puntos, cada uno de los jugadores que tengan juego será pagado independientemente de cual sea su resultado. Pero la casa contará para ello con el dinero ganado a los jugadores que han perdido antes: esta es su principal ventaja. Por así decirlo, cuando ambos bandos pierden no se apartan las apuestas, sino que gana la banca. En la versión jugada en Nevada, normalmente los jugadores adelantan sus cartas sobre la mesa para indicar que pierden la jugada; el banquero recogerá todas las cartas al final del juego. Por otra parte se considera de buena educación que el jugador lo anuncie de inmediato cuando se pasa de los 21 puntos para facilitar que el juego siga su curso plácidamente.

Si el banquero (recuerde que va tomando cartas mientras su suma total sea inferior a 17) obtiene un total comprendido entre 17 y 21, debe pagar las apuestas de todos aquellos jugadores cuya suma de puntos exceda a la suya, y embolsarse las de aquellos otros con puntuación inferior a la suya.

Indudablemente, el sistema adoptado en Nevada ofrece mejores oportunidades de éxito a los jugadores. En el sistema europeo, los jugadores nunca se arriesgarán a dividir su juego o a doblar su apuesta cuando el banquero muestra un as o un 10, porque en ningún momento estarán seguros de que éste no pueda conseguir un blackjack. En el sistema de juego de Nevada los jugadores pueden doblar sus apuestas o dividir su juego sin riesgo alguno. La única ventaja del sistema europeo es que permite disponer de más tiempo para observar los naipes que están en juego.

g.La elección del asiento
La posición en la mesa que se elija no ejerce ninguna influencia sobre el juego, pero algunas personas prefieren sentarse en la última, a un lado de la banca, porque allí se disfruta de más tiempo para pensar la jugada. Quienes prefieren sentarse en este lugar suelen creer que así pueden conocer en todo momento las cartas que recibiría «si estuviera» en otro lugar. Un hecho que sin duda reviste mayor importancia, es que el jugador del último asiento puede ver todas las cartas de todos los demás jugadores antes que el turno de jugar le vuelva a corresponder a él (algo muy interesante para los contadores de cartas).

h.El seguro
Sobre la mesa de blackjack, en una banda que corre paralela a los recuadros de apuestas, aparece inscrita una honorable fórmula: «El seguro paga 2 a 1». Implica que cuando el banquero muestra un as y ante la posibilidad de que obtenga un blackjack, los jugadores pueden asegurar parte de sus probables ganancias mediante la emisión de una nueva apuesta igual a la mitad de la inicialmente establecida para la mano en juego; les será pagada 2 a 1 en caso de que el banquero consiga blackjack. Representa una forma de compensar al jugador ante la posible pérdida de la apuesta inicial que, excepto en el caso de que estuviera apoyada por un blackjack, se daría de forma automática. En ciertos casinos europeos sólo pueden recurrir a esta apuesta aquellos jugadores que tengan un blackjack. Caso de que posteriormente el banquero no consiga un blackjack, los jugadores pierden el premio del seguro, y se les tiene en cuenta la mano original en las condiciones usuales.

De hecho, el término «seguro» no es adecuado; lo que realmente se ofrece es una apuesta más, que se asocia a la original durante la evolución de la jugada. Dado que las probabilidades para esta apuesta favorecen a la casa con un margen de casi el 6 % en un juego (para una sola baraja), es desaconsejable acogerse a ella. Al igual que muchas otras «proposiciones» de juego, se trata de una apuesta «chupadora». Existe sin embargo una excepción de la regla; cuando el jugador está convencido de que todavía queda en la baraja una alta proporción de naipes con el valor 10, con lo que el banquero tiene mayor probabilidad de conseguir un blackjack, es aconsejable que haga uso del seguro.

i.Sistemas de apuestas
Los sistemas de apuestas usados en la ruleta no son equiparables a los del blackjack. La clave para ganar las jugadas, como explicaremos cuando tratemos la cuestión del recuento de las cartas, radica en aumentar el valor de las apuestas cuando el juego está a nuestro favor. A muchos jugadores, porque no se molestan en contar las cartas o no tienen la suficiente agilidad mental para hacerlo, son indiferentes a la puesta en práctica de un método de administración del dinero. No obstante, antes que limitarse a fijar un valor constante para todas las apuestas, le sugiero que se acoja al siguiente plan de apuestas.

Fíjese como límite 40 unidades. Apueste primero 10 unidades de una en una. Si gana 5 unidades, aumente el valor a 2 unidades en una serie de 5 apuestas (un capital de 10 unidades). En caso de que consiga ganar otras 4 apuestas, con lo que el beneficio sumaría un total de 13 unidades, aumente nuevamente el valor, ahora a 4 unidades. Si en estas condiciones logra usted ganar en tres ocasiones más, lo que le supondría un beneficio total de 25 unidades, ¡perfecto, lo está haciendo muy bien! Acto seguido, recoja su dinero y váyase a tomar unas copas a costa de las ganancias. Si presiente que la suerte continuará estando de su lado, puede volver a la mesa y empezar a jugarse sus beneficios en apuestas de un valor superior al último que esgrimió, o simplemente ponga en práctica nuevamente desde el principio el mismo sistema; en ambos estará usted jugando con «el dinero de la casa».

Si por el contrario, pierde las 10 primeras unidades, tome 10 más de su capital inicial y doble el valor de la apuesta. Suponiendo que usted consiga obtener una ganancia de 5 unidades, habrá recobrado las 10 unidades iniciales y puede volver a empezar nuevamente. Si, en cambio, como es probable, usted pierde las siguientes 10 unidades, con lo que la pérdida global en ese punto de la sesión sería de 20, eche mano del resto de sus fondos (que suman 20 unidades) y haga apuestas por valor de 4 unidades. Bajo estas condiciones, ganar cinco manos consecutivamente le reintegraría a la situación inicial (4 + 4 + 4 + 4 + 4 = 20).

El propósito subyacente a este plan de apuestas es el de asegurar al jugador ciertas probabilidades de recuperar el dinero, si ha empezado con una mala racha. Atenerse en todo momento a un sistema de apuestas escalonadas es una labor ardua, pero da sus resultados; se puede esperar ganar dos o tres veces consecutivas, y si usted aumenta gradualmente el valor de sus apuestas, también se incrementarán las posibilidades de reponer las pérdidas.

Se trata de una regla personal que no está basada en análisis científicos; tal vez por ello, la asociaría a otra de cuya valiosa utilidad estoy convencido: si pierde las tres primeras veces de manera consecutiva, ¡cámbiese inmediatamente a otra mesa! ¿Por qué continuar apostando en la misma si es evidente que no le trae suerte?

4.La estrategia básica
Como decía al principio, el blackjack es un juego de destreza. Mucha gente lo juega de manera imprecisa, confiando excesivamente en los designios de la suerte o en la intuición. La mejor estrategia para ganar consiste en jugar primero cada mano de la mejor manera posible tomando en consideración tanto las propias cartas como la carta descubierta de la banca; y segundo, en reducir el valor de las apuestas cuando las posibilidades de éxito se inclinan a favor de la casa (véase Estrategias para el recuento).

La técnica a seguir para jugar correctamente cada mano es conocida como la «estrategia básica». Antes de ponerla en práctica, es necesario familiarizarse con las tácticas más apropiadas para afrontar cada situación que pudiera presentarse. Como ya se ha mencionado anteriormente, esta labor no es en absoluto sencilla; el jugador debe ceñirse a unas pautas fijas de actuación, conocer con exactitud los diferentes pasos y, consiguientemente, jugar cada mano de acuerdo con ello.

Sirviéndose de la estrategia básica, que se expresa gráficamente más abajo, el jugador de blackjack puede desplegar el juego más provechoso en una jugada con una sola baraja, y jugar con una desventaja sólo un poco mayor en juegos con dos o más barajas. Ello parece ser lo más adecuado para el juego de casino. Por otra parte, como podremos constatar, el jugador sensato puede, de hecho, llegar a reunir el máximo de ventajas usando alguna de las técnicas para el recuento de cartas que se explican más adelante.

La razón por la que la casa obtenga beneficios que como norma general son del orden del 5% ó 6%, y a veces de incluso el doble, se debe buscar en el modo tan incoherente en que se conducen muchos jugadores en la mesa de blackjack. Ellos no saben o quizás no se preocupan de jugar correctamente: sólo desean jugar y, mientras están legitimados para derrochar su dinero como un placer, es mejor evitar jugar en su compañía, puesto que un juego poco inteligente por parte de los otros jugadores, aunque a veces compensa, puede contribuir notablemente a turbar la propia capacidad de concentración.

Varios expertos jugadores y matemáticos, entre los que inicialmente destacó el célebre profesor Edward O. Thorp, cuyos éxitos, en la década de los 60, motivaron la modificación de las reglas de juego en los casinos de Las Vegas, han calculado, en algunas ocasiones con la ayuda de computadoras, cual sería la jugada más correcta para cada una de las distintas situaciones que se puede dar en blackjack. Si bien en ciertos casos difieren unos de otros, mi estategia básica aquí expuesta tiene su origen en la confluencia de los puntos de vista de los expertos más importantes, a la luz de los hallazgos de la cibernética.

a.El sistema de Las Vegas
 
Como muestra el diagrama, existen 55 posibles maneras diferentes de empezar una mano. El comportamiento en ocho de las manos -indicadas por los colores rojo y verde- es el de «plantarse» automáticamente, independientemente de cual sea la carta descubierta del banquero. El blackjack habla por sí solo, y no debe realizar ningún movimiento en manos como la 20 ó la 19 y las «duras» 18 y 17.

La actitud a tomar para otras trece manos, como muestra el diagrama, está también muy delimitada. Por ejemplo, siempre debe dividir el juego con un 8 + 8 y as + as (en rosa), y doblar la apuesta con un total igual a 11.

Las cuatro tablas que se verán más adelante muestran cómo debe procederse ante cada una de las posibilidades de comienzo de la partida. La decisión se toma teniendo en consideración la carta de la banca, representada en las hileras horizontales superiores de cada tabla y la composición de la propia mano, representada en las hileras verticales del lado izquierdo. La opción más apropiada para cada caso le vendrá indicada por el cuadro (coloreado o no) donde intersectarían las líneas provenientes de la hilera de cartas de la banca y de la de cartas del jugador.

Blackjack: 55 posibles apareamientos diferentes


Dichas tablas muestran la estrategia básica para el sistema de Las Vegas, donde se anuncia el blackjack desde el principio. La margen de la casa aumenta ligeramente con el del número de barajas que se utilicen, pero la estrategia básica es la misma.

Puede llevarse este manual al casino y consultarlo brevemente entre las mesas antes de empezar a jugar, pero será más provechoso memorizar al máximo las diversas jugadas, con la finalidad de que se ponga en práctica la jugada más apropiada para cada caso, como si de un reflejo se tratara. En tales condiciones, usted tendrá tiempo de observar cómo se va estructurando el juego.

 

Las primeras dos tablas, a y b, muestran cuándo debe dividirse el juego y cuándo debe doblarse la apuesta. Las dos restantes, c y d, muestran cómo deben jugarse las otras manos, tanto «fuertes» como «flojas». La tabla d es el punto de referencia básico, ya que cubre la gran mayoría de las manos que usted puede recibir. Las otras tablas están expuestas antes de la d porque es más fácil aprender primero las excepciones.

Ejemplo: cuándo dividir el juego. Si usted recibe 2 + 2, «doblará» el juego si la carta destapada de banca es un 4, un 5, un 6 ó un 7 (en rosa, en la tabla a); tenga presente que siempre debe doblarse si se tiene un 8 + 8 ó un as + as, y que nunca debe hacerse con un 4 + 4, 5 + 5 ó 10 + 10.

Una vez haya doblado el juego, debe remitirse nuevamente a las tablas cuando reciba su segunda carta.

Tabla a: cuándo dividir el juego


 

Supongamos que usted dobla un juego de 2 + 2 tras advertir que la banca tiene un 4, y las parejas que obtiene son 2 + as (i) y 2 + 8 (ii).

(i) Acuda a la tabla c, que muestra que con cualquier «mano floja» entre 13 y 17 se deben pedir más cartas. En este caso, como tiene un 13, usted pide una carta que resulta ser un 6, que completa un 19 «flojo». Si consulta en la misma tabla c correspondiente al total la línea 19, comprobará que con esta puntuación y ante un 4 de la banca lo más apropiado es «plantarse» (como haría con un 19 ante cualquier carta de la banca).

(ii) La segunda mano resultado de la división es 2 + 8, que constituye una ocasión apropiada para doblar la apuesta (siempre que el casino permita doblar la apuesta después de dividir el juego). Remítase a la tabla b y compruebe que con un total igual a 10 ante un 4 de la banca, usted debería doblar.

Tabla b: cuándo doblar la apuesta


 

Nótese que siempre debe doblar con un 10 «fuerte», a no ser que la banca tenga un 10 ó un as. Las otras posibilidades de doblar la apuesta dependen de las reglas de los diferentes casinos. Algunos permiten doblar sea cual fuere la mano.

Tabla c: cuándo pedir carta o plantarse con una mano floja


 

Si su segunda mano después de doblar hubiese sido 2 + 10, debería remitirse a la tabla d, la referida a «manos fuertes», que le mostraría que teniendo un 12 frente a un 4, un 5 ó un 6 de la banca lo más apropiado sería plantarse. Si la banca tuviese cualquier otra puntuación sería mejor pedir otra carta. Dos terceras partes de las manos que podría recibir encajan con lo establecido en la tabla d, es decir, recibiría manos «fuertes» con puntuación inferior a 17, sin posibilidades de doblar la apuesta o dividir el juego. La línea horizontal superior es de color amarillo para indicar que con un total igual 11 (cuando no pueda perder, pase lo que pase) siempre deberá pedirse otra carta: la situación que requiere tomar la decisión más comprometida aparece cuando se alcanza una puntuación igual o superior a 12.

Tabla d: cuándo pedir carta o plantarse con una mano fuerte


En inicios de partidas con manos de puntuaciones muy bajas, como 5 + 3, 5 + 2, 4 + 4, 4 + 3, 4 + 2 y 3 + 2, deberá usted pedir más de una carta para alcanzar un total de 12 como mínimo; en tal caso, remítase a la tabla d.

A modo de resumen, diremos que con un poquito de práctica, desplegar un juego correcto, aunque parezca complicado a primera vista, constituye una labor bastante sencilla y casi automática.

b.El sistema londinense
El sistema londinense resulta menos favorable para el jugador, ya que la banca no declara su blackjack hasta el final de la ronda, cuando ya todos los participantes han jugado su mano. Por tanto, dado que la banca puede tener un blackjack siempre que muestre un as ó un 10, nunca debe doblarse la apuesta y casi nunca dividir el juego, porque se estará arriesgando en demasía. En contrapartida, el sistema londinense evita cualquier colisión entre la banca y el jugador, ya que el banquero no puede mostrar su mano hasta el final. Y aunque el «zapato» de cuatro barajas, usado en el sistema londinense, establece un margen más favorable a la casa (en comparación con el juego de una sola baraja), el que todas las cartas estén descubiertas es una ventaja para el aficionado al recuento de las cartas. Por otra parte, como el juego en Gran Bretaña es por lo general menos complejo que el que se da en los casinos americanos, los adeptos a contar las cartas tienen mejores oportunidades de no equivocar su juego y de explotar a fondo sus habilidades.

 
Como medida de protección al «pelete» la Dirección Británica de Juego ha restringido ciertas apuestas. Un jugador sólo tiene permitido doblar su apuesta cuando posea un 9, un 10 ó un 11, y no puede dividir el juego con puntuaciones 4, 5 y 10. No todos los casinos ponen en práctica dichas restricciones, pero puede acudir a las tablas a y b del sistema de Las Vegas para cubrir todas las posibles contingencias. Otra regla observada en los casinos británicos establece que el juego sólo puede ser dividido una vez, y que únicamente pueden acogerse al seguro aquellos jugadores que tengan un blackjack (véase El seguro).

Tabla a: cuándo dividir el juego



 

Las tablas que se dan en este apartado muestran la estrategia más óptima para el juego británico, que puede reducir el margen de la casa a un 0,6 %. Se basan en los resultados de una investigación con computadoras que también han sido usadas para confeccionar las tablas de ayuda que se proporcionan al jugador en los casinos británicos, como preceptúan las normas dictadas la Dirección Británica de Juegos. Estas tablas son, sin embargo, incorrectas en algunos aspectos: por ejemplo, debería doblarse con un 10 ó un 11 ante un 8 ó un 9 de la banca.

Tabla b: cuándo doblar la apuesta


 

Tabla c: cuándo pedir carta o plantarse con una mano floja

Tabla d: cuándo pedir carta o plantarse con una mano fuerte



5.Estrategias para el recuento
Si usted juega según la estrategia básica, seguramente desarrollará un buen juego, que, sin embargo, no le asegurará totalmente la obtención de beneficios; esto último sólo puede conseguirse mediante el recuento de las cartas. Establezco básicamente tres niveles de recuentos: uno primero es fácil, no presenta dificultades de aplicación; otro, más complicado, requiere un notable esfuerzo memorístico para poder aplicarlo; y un tercero, muy difícil, y al que llamo «estrategia para expertos», puede proporcionar al jugador un margen de ventaja decisivo y permanente frente a la casa.

Antes de que algún ganador potencial en blackjack se deje llevar por dulces sueños de avaricia, me permitiré dirigirle unas palabras alentadoras sobre el recuento de cartas. Si fuera tan sencillo ganar dinero, todo el mundo lo haría y los casinos ya habrían cerrado sus puertas hace tiempo. Sea como fuere, los casinos odian a los contadores. En efecto, una vez que el banquero advierte la presencia de un pelete, ya no le quita la vista de encima y seguidamente alerta a la dirección del casino. El jugador en cuestión se verá agraviado por medidas tendentes a contrarrestar sus ventajas: el casino se desprenderá de la baraja después de sólo una o dos manos, para impedirle que cuente y obtenga ventaja alguna mediante su habilidad. Otras artimañas serán usadas en su contra, la más drástica de las cuales consistirá en simplemente impedir que el jugador se siente a la mesa. «Usted sabe más sobre este juego que nosotros mismos», es la típica frase irónica que le llegará de algún directivo del casino: «Por qué no va y cuenta los puntos de los dados?»

Conociendo de antemano todas las artimañas que esgrimirá la casa contra él si es descubierto, el pelete experto conoce todos los medios para pasar inadvertido. Cambia de mesa y de casino a casino, sin permanecer nunca demasiado tiempo en un mismo casino o en una misma ciudad. Intenta parecer un turista o un jugador ocasional para disfrazar todas sus técnicas. Con frecuencia se acompaña de un cómplice, por lo general una mujer, que juega cantidades pequeñas para distraer la atención y dar la impresión de ser una pareja que está de viaje. Algunos peletes llegan incluso a disfrazarse con barbas postizas cuando sus caras son conocidas en los casinos.

Con respecto a este tema existe además otra cuestión de importancia, que yo tacharía de «dilema moral». Conseguir un dominio en la obtención del blackjack mediante el recuento de cartas, requiere una dedicación plena y exclusiva, largas horas de continuado esfuerzo, en definitiva, un modus vivendi. De hecho, seguramente ocupará tanto tiempo como cualquier profesión. Personalmente opino que tal esfuerzo se podría orientar de manera más productiva a trabajo regular, como médico o dentista, carnicero o panadero, que, ciertamente, será más satisfactorio que el de ir de casino en casino. Sea como fuere, aquí mostramos el método que debe seguirse, basado en los trabajos de los inventores del sistema, Virginia L. Graham y C. Ionescu Tukea, en Casino Gambling (Van Nostrand Reinhold Company, New York, 1978).

a.El recuento sencillo
Todos los sistemas simples de recuento están basados en la distinción entre los números bajos (2, 3, 4, 5, 6 y 7) y los números 10 de la baraja. Cuanto más cartas altas queden en la baraja a medida que va progresando la mano, mejor resulta para los jugadores y cuanto más bajas sean las cartas que quedan en la baraja, mejor resulta para la casa. Esto es así porque cuando la proporción de ases y dieces es alta, el jugador tiene mayores posibilidades de hacer un buen juego. Y mediante una variación de la estrategia básica consistente en dudar de los «fiambres» (manos entre 12 y 16), casos en que en otras ocasiones pediría más cartas, el jugador puede reunir una mayor probabilidad favorable. Contrariamente y debido a las reglas del juego, la banca debe pedir más cartas cuando tenga un total inferior o igual a 16 y, por tanto, tiene más probabilidades de perder sacando un 10 para su «fiambre». En realidad, puede conseguir tantos blackjack como los jugadores, pero dado que los de éstos últimos son pagados por 1,5 veces el valor de sus apuestas, el jugador puede reducir el porcentaje de la banca.

Cuando la proporción de cartas bajas es mayor que la de altas (ases y 10), son los jugadores los que tienen más probabilidades de perder; las cartas bajas favorecen a la banca. También ella puede perder, pero los jugadores piden las cartas con anterioridad a que la casa saque su última carta. Cuantos menos dieces queden en la baraja, menores posibilidades de éxito tienen los jugadores.

La primera estrategia para contar que propongo consiste simplemente en memorizar la cantidad de ases y 10 que vayan saliendo en cada partida. Los ases son fáciles de recordar, y una tercera parte de las restantes cartas de la baraja tiene el valor de 10 (reyes, reinas, jotas y 10). Si a medida que transcurre la partida usted advierte que el mazo de baraja que resta, es rico en dieces -en otras palabras, que cualquier punto inferior a 1/3 de las cartas tiradas son dieces-, debería aprovechar la ocasión para doblar su apuesta. Si una gran cantidad de las cartas jugadas son altas, debería dividir sus apuestas por la mitad. De forma similar, si muchos de los ases están todavía en la baraja, apure sus posibilidades incrementando el valor de las apuestas.

Los mismos principios pueden aplicarse en juegos de dos o cuatro barajas, si bien en este caso la identificación de las cartas requiere mayor tiempo. El hecho de que la banca coloque la carta en blanco para señalizar el final del juego en la parte superior de la baraja, no altera la probabilidad de que el resto de la baraja, todavía por jugar, esté descompensada por un lado o por otro.

Por lo general, una tercera parte de las veces, la baraja no mostrará una propensión particular a incluir ciertas cartas, en otra tercera parte será rica en dieces y en la otra tercera parte predominarán las cartas bajas. Además de doblar la apuesta cuando advierta que la baraja le es favorable puede también, en muchas ocasiones, aprovechar los «fiambres». Si el método triunfa, le hará ganar una apuesta más o le salvará de perderla en una mano completa de blackjack; ¿existe algo mejor?

b.Recuento estándar
El recuento estándar está basado en una distinción mucho más precisa entre las proporciones de cartas altas y bajas a medida que van saliendo. A cada carta se le asigna un valor numérico, de acuerdo con las siguientes equivalencias:

 

Recuento estándar: valor numérico de las cartas


Si, por ejemplo, las primeras cartas en salir resultan ser 10, 6, as, rey, 8, reina, los valores que les corresponderían serían -1, + 1, -2, -1, 0, y -1, y su suma total-4. Si las seis primeras cartas jugadas fuesen 4, 3, 2, 5, 6, 7, el total sería 6.

Luego, cuando el resultado es de signo positivo, nos indica que hay una considerable proporción de dieces en la parte de baraja por jugar: y cuando es de signo negativo, significa que quedan muchas cartas bajas. Este método para el recuento es difícil de dominar por la rapidez del juego, pero mediante su práctica repetida puede llegar a ser utilizado de forma casi perfecta. Por esta razón, aconsejo al lector que lo practique él mismo o con un amigo en casa, antes que salir corriendo hacia un casino y tratar de contar directamente. Es fácil comprobar que el recuento de una baraja entera (o el número de barajas que desee), siempre le deparará la suma inicial: 0.

En la práctica, al jugar en el casino, posiblemente no consiga obtener un registro detallado de todas las cartas, ya que muchas veces el banquero se apresura a recogerlas o le imprime mayor rapidez al juego, precisamente para dificultar la tarea de los jugadores que estén contando.

La estrategia consiste en variar el nivel de las apuestas de acuerdo con el resultado del recuento. Cuantos más ases y 10 queden en la baraja, por más valor debe usted apostar.

 

Resultado del recuento
Una baraja Dos barajas Cuatro barajas Valor de la apuesta
Hasta  +1
Desde +2 a +3
               +4 a +5
               +6 a +7
               +8 a +9   
etcétera
Hasta  +3
Desde +4 a +7
               +8 a +11
               +12 a +15
               +16 a +19   

 
Hasta  +7
Desde +8 a +15
               +16 a +23
               +24 a +31
               +32 a +39   

 
Mínima
Doble
Triple
Cuádruple
Quíntuple

 

Recuento estándar: variación del valor de la apuesta según el
resultado del recuento


Nótese que en el juego con dos barajas hay que remitirse al plan de apuestas del juego con una sola baraja, cuando se ha contado que han salido 52 cartas; y que en el juego con cuatro barajas hay que remitirse al plan de apuestas del juego con dos barajas, a partir de que se hayan contado 104 cartas.

Supongamos que en el juego se aceptan una apuesta mínima de una unidad y una máxima de doscientas. Debe ponerse como base una apuesta de cinco unidades. Si la cuenta de la baraja resulta negativa, deberá seguir apostando cinco unidades; pero si han salido numerosas cartas bajas ya desde el principio, y el recuento da una suma total igual a +2 ó +3, deberá incrementar su apuesta hasta diez unidades.

Tanto el éxito como el fracaso de la apuesta en la siguiente jugada, no afectarán a la subsiguiente apuesta, cuyo valor deberá ser también fijado de acuerdo con el resultado del recuento. Si continúan saliendo más cartas bajas, cuando la suma total sea igual a +5, se deberá aumentar automáticamente la cuantía de la apuesta hasta 15 unidades; si, por el contrario, salen dieces y la cuenta se reduce a 0, se deberá retornar a la apuesta original de 5 unidades.

Cuando ya tenga cierta experiencia en el «oficio», posiblemente el banquero descubrirá rápidamente lo que está haciendo, y a partir de entonces deberá mostrarse prudente para que no le cierren el acceso a todas las mesas. Evidentemente, la estrategia no garantiza que se ganará siempre (la baraja puede estar repleta de dieces y usted continuar perdiendo una serie de manos), pero incrementar sus apuestas sobre estas bases es la llave que abre el paso a una técnica con enormes posibilidades de éxito.

En los juegos con una sola baraja, la estrategia básica puede aplicarse en todas las manos «flojas». En el caso de las manos «duras», se dan ciertas excepciones, dependiendo del resultado del recuento, como se demuestra en la tabla siguiente. Los resultados del recuento deben reconvertirse para que la tabla de información sobre los casos de juegos con dos o cuatro barajas multiplicándolos por 2 y por 4, respectivamente (excepto para los resultados negativos, que permanecen inalterables).

 

Resultado
del recuento
Acción
+1 o mayor
+2 o mayor
+4 o mayor

+8 o mayor
Plantarse con 16 ó 7 + 7, ante un 10 de la banca
Plantarse con 12 ante un 3 de la banca
Plantarse con 12 ante un 2 de la banca y con un
15 ante un 10 de la banca
Plantarse con 14 ante un 10 de la banca

-5 o menor
-2 o menor
cualquier negativo
+3 o mayor
+4 o mayor

+4 o mayor
+5 o mayor
+6 o mayor
No doblar con 11 ante un 9 ó 10 de la banca
No doblar con 11 ante un as de la banca
No doblar con 9 ante un 2 de la banca
Doblar con 8 ante un 5 ó un 6 de la banca
Doblar con un 9 ó un 10 ante un 7, un 10 ó un
as de la banca
Dividir el juego con 10 ante un 5 de la banca
Dividir el juego con 10 ante un 6 de la banca
Dividir el juego con 10 ante un 4 de la banca

Variación de la estrategia básica en juegos con una baraja,
de acuerdo con el resultado del recuento


Cuando el resultado de la suma sea +3 o más, acójase al seguro. Ello no tiene nada que ver con el valor de la mano que está jugando, que tanto puede ser muy buena como muy mala; su objetivo es simplemente el de prevenirse ante la posibilidad (ya que quedan muchos dieces en la baraja) de que la banca consiga un blackjack, puesto que cuenta con una probabilidad entre tres de hacerlo.

El principiante debe ser advertido de que, aunque es una tarea sencilla ir modificando el plan de apuestas de acuerdo con la variación del resultado de la suma, la de remodelación de la estrategia básica es más dificultosa. Para obtener buenos resultados debe aplicarse de manera precisa.

c.Recuento para expertos
El sistema de recuento para expertos es una elaboración del sistema estándar que permite realizar unos cálculos más precisos. La mayor parte de los jugadores de blackjack sabe que la peor carta que pueden recibir es un 5. Ofrece posibilidades muy pobres de cara a hacer un buen juego y con frecuencia conduce al «fiambre», lo cual, evidentemente, favorece a la banca. A las cartas con el número 5 se les debería dar el máximo valor al hacer el recuento, puesto que cada una de ellas que salga hace que el mazo restante de la baraja sea más favorable para el jugador. Después del 5 y por orden de importancia, las peores cartas son 4, 3, 2 y 6.

El recuento es más complejo que en el sistema estándar; los valores numéricos que se atribuyen a las diferentes cartas son:

 

Recuento para expertos: valor numérico de las cartas


A una sucesión de las siete primeras cartas constituida por as, rey, 4, as, 9, 8, y reina, se le darían los valores -3; -2,5; +2,5; -3; -0,5; 0 y -2,5, y la suma total de ellos sería -9. Una sucesión integrada por 3, 4, 5, 6, 7, 8, 10 daría un total +9.

Pero, dado que la finalidad del recuento para expertos no es proporcionar al jugador un registro exacto de las posibilidades de las cartas que componen su mano, los cálculos no acaban ahí. Para conocer cuándo debe usted plantarse, divida el total obtenido, en el último ejemplo 9, por el número de cartas que queden en la baraja; en este caso 52 - 7 = 45, y 9/45 = 1/5. Se trata de una fracción «redonda», pero raras veces la suma dará un número tan exacto, por lo que, para simplificar los cálculos mentales, en vez de simplificar la fracción multiplique su numerador por 100 y luego resuélvala; en nuestro ejemplo , resultado que llamaremos del experto. En un juego con dos barajas, el resultado del