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Las Barajas Clasicas

1. El Tarot

No hay un acuerdo unánime entre los estudiosos sobre el origen y evolución de la baraja de tarot. Unos la explican a partir de unos iniciales arcanos mayores que se utilizaban con fines educativos. De ahí habrían pasado a tener un sentido mágico y adivinatorio, vinculado a antiguas filosofías y religiones. En unos tiempos marcados por el dogmatismo religioso y la persecución de cualquier actividad relacionada con el ocultismo, las demás cartas de la baraja de tarot habrían sido añadidas para ocultar esos sospechosos arcanos. Al fin y al cabo, ¿qué mejor lugar existe para ocultar unas cartas que entre otras cartas, tal como muestra Edgar Allan Poe en "La carta robada"? Otros estudiosos creen que los arcanos mayores fueron añadidos a la baraja para que en algunos juegos hubiera unas cartas que siempre fueran de triunfo. Esto es lo que las evidencias históricas parecen demostrar, ya que el tarot aparece en Italia entre los años 1430 y 1440 como una variante de la baraja italiana a la que se añaden 21 cartas de triunfo y una extraña carta suelta, el loco.

Se conocen también otros tarots medievales con más cartas (97 en el tarot florentino de Minchiate, que añadió más arcanos mayores, entre ellos las virtudes cardinales completas)o con menos (63 en un tarot alemán, resultado de reducir las cartas numerales y modificar los arcanos mayores).

Tarot de adivinación y tarot de juego
Hay dos tipos principales de barajas de tarot: las de adivinación y las de juego. Se diferencian por el diseño de los triunfos o arcanos mayores. En ambos casos, la baraja de tarot actual consta de 78 cartas, que se dividen en los 22 triunfos o arcanos mayores y cuatro palos de 14 cartas cada uno (56 arcanos menores). Los dibujos de los arcanos mayores de las barajas de adivinación suelen basarse en las características del Tarot de Marsella o bien en la equivalencia entre los números naturales del 1 al 22 y las 22 letras del alfabeto hebreo (tarot cabalístico). Además del mencionado Tarot de Marsella, son igualmente célebres el Tarot Rider, concebido por A.E. Waite y que también muestra ilustraciones adivinatorias en los arcanos menores, el Tarot Español, el Tarot de Euskalerría, el Tarot de Thot, diseñado por Aleister Crowley (un destacado discípulo de Waite), o el tarot ilustrado por el pintor surrealista Salvador Dalí.

Los arcanos mayores del tarot son: el mago (I), la sacerdotisa o papisa (II), la emperatriz (III), el emperador (IV), el papa (V), el enamorado (VI), el carro (VII), la justicia (VIII), el ermitaño (IX), la rueda de la fortuna (X), la fuerza (XI), el ahorcado (XII), la muerte (XIII), la templanza (XIV), el diablo (XV), la torre (XVI), la estrella (XVII), la luna (XVIII), el sol (XIX), el juicio (XX), el mundo (XXI) y el loco (sin numerar).

En las barajas de tarot de juego, estas 22 cartas, que son siempre triunfos, representan habitualmente escenas de la vida social o cortesana, sin ningún sentido adivinatorio. Otra diferencia notable es que suelen ser reversibles, igual que las figuras.

Los palos de los arcanos menores son cuatro. En los tarots adivinatorios corresponden normalmente a los de la baraja italiana: oros, copas, espadas y bastones (no bastos). En los de juego, los palos suelen ser los de la baraja francesa: diamantes, corazones, picas y tréboles, con la equivalencia oros/diamantes, copas/corazones, espadas/picas y bastones/tréboles.

Las catorce cartas de cada palo comprenden desde el as o uno hasta el diez, más las figuras, que son cuatro en cada palo: sota o valet, caballo o caballero, reina o dama y rey.

Una de las principales características de las barajas de tarot actuales es que suelen ser de mayor tamaño que las barajas de juego corrientes. La baraja de tarot de juego suele tener un tamaño intermedio entre el del tarot de adivinación y el de las barajas de juego que se utilizan habitualmente, con el fin de hacer más sencillo su manejo.

La Baraja Española

La baraja española tradicional consta de cuatro palos o series de cartas: oros, copas, espadas y bastos. Cada uno de estos palos está formado por varias cartas numerales (siete o nueve) y tres figuras (sota, caballo y rey) que van numeradas siempre del 10 al 12, independientemente de las cartas numerales que haya. La baraja española puede ser de 40 cartas -del uno al siete y las tres figuras por palo- y de 48 cartas -del uno al nueve y las tres figuras por palo). Es incorrecto considerar la baraja de 40 cartas como una baraja incompleta, a la que le faltarían los ochos y los nueves. Se trata de una baraja distinta y para juegos diferentes, pero es en sí misma una baraja española. El rey se representa mediante la figura de un rey coronado que está de pie. Generalmente se trata de hombres mayores, barbados, aunque los reyes de copas y oros suelen parecer más jóvenes. Normalmente el rey de copas tiene un cetro.

La figura de un jinete montado sobre un caballo que se apoya en sus patas traseras es la que mantiene la iconografía más característica del medioevo. En algunas barajas -muy raras por su escasez- los caballeros aparecen desmontados y llevan el caballo sujeto por la brida. Desde el siglo XVIII, los caballos de copas y oros suelen mirar hacia la izquierda, mientras que los de bastos y espadas lo hacen hacia la derecha. Es también en ese siglo cuando empieza a aparecer la expresión «Ahí vá» -también escrita «AIVA»- a los pies del caballo de copas.

En cuanto a la sota, se representa como un paje de pie. Simboliza al criado o mensajero. Los colores de las calzas,inicialmente todas rojas, y de los sayos, así como la posición de sus piernas y la colocación del motivo del palo, varían según los palos y la inventiva de los autores del diseño.

Las pintas y los símbolos
Una de las innovaciones de la baraja española respecto a las de otros países fue la adopción de las pintas o discontinuidades en los lados inferior y superior del rectángulo que encierra los motivos de cada naipe. Estas pintas ya aparecen en barajas del siglo XVI para, según se cree, dificultar la visión de las cartas a los mirones, objetivo que posteriormente sería perfeccionado con la utilización de los índices. Efectivamente, ambos recursos hacen que el jugador no necesite extender las cartas que tiene en la mano para saber cuáles son, ya que con sólo separarlas un poco conoce a qué palo pertenecen y qué figura o carta numeral es cada una. El palo de oros no tiene pintas; el de copas tiene una; dos, el de espadas y tres, el de bastos. Es posible observar que con la adopción de las pintas los palos de la baraja se ordenan del modo siguiente: oros, copas, espadas y bastos. Es decir, según la interpretación más común de la simbología de los palos, primero está la monarquía, después la Iglesia, sigue la nobleza y finalmente aparece el pueblo. Otras interpretaciones de los palos asocian los oros con los comerciantes y burgueses, en lugar de hacerlo con la monarquía. Incluso hay quien atribuye la invención de los palos de la baraja española a un tabernero que ponía unos naipes a disposición de sus huéspedes para que se distrajeran. En esos naipes las copas representarían la taberna, los oros el dinero con el que pagaban los clientes, y las espadas y bastos los instrumentos con los que dirimían sus diferencias, provocadas o no por el juego. Según esta interpretación, los cuatro símbolos de la baraja sería los cuatro objetos más cercanos a los jugadores.

Los símbolos o motivos de los palos aparecen colocados ordenadamente en todas las cartas, excepto en el tres de bastos, en el que los símbolos suelen estar cruzados. Las copas son las figuras que muestran más diferencias en su diseño, variando desde formas cuadradas muy geométricas hasta las similares a urnas muy ornamentadas, pasando por los cálices y vasos de todo tipo. Normalmente la información del fabricante se incluye en el as de oros, aunque también los cuatros de copas y de oros, y en algunas ocasiones los doses de bastos y de espadas, suelen contener informaciones sobre la fabricación o la propiedad de la baraja.

La Baraja Alemana

Existen dos tipos de baraja que pueden incluirse bajo la calificación genérica de baraja alemana. Por una parte está la baraja de 52 cartas, versión alemana de las barajas francesa e inglesa, y por otra la baraja de símbolos alemanes, que suele constar de 32 o 36 cartas. La baraja de 52 cartas consta de los conocidos cuatro palos de tréboles, diamantes, corazones y picas. Cada palo está compuesto por 13 cartas: as (A), dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez, más las tres figuras, que reciben el nombre de Bube (B), equivalente al Valet francés y al Jack inglés; Dame (D), equivalente a la Dame francesa y a la Queen inglesa; y König (K), equivalente al Roi francés y el King inglés. Los dibujos de estas figuras son los que aparecen más elaborados en los tres tipos de baraja alemana. En muchos casos se trata de auténticas obras de arte que se enmarcan en la tradición de los grabadores germanos, considerados entre los de mayor prestigio de Europa.

El segundo tipo de baraja, y sin duda el más vinculado a la cultura popular y a la imaginería alemanas, tiene por símbolos corazones, bellotas, cascabeles y hojas. Estos símbolos, igual que sucede en la baraja española, se asocian a los diversos estamentos de la sociedad medieval. Así, se considera que los corazones representan a la Iglesia, los cascabeles a la nobleza (por su afición a la cetrería), las hojas a la burguesía, los comerciantes y las clases medias, y las bellotas a los siervos y las clases bajas. La práctica de la caza, muy extendida entre las clases más favorecidas durante la Edad Media, es la principal fuente de inspiración para los pintores naiperos que realizaron las primeras barajas conocidas en Alemania.

En este segundo tipo de baraja también aparecen tres figuras, que son el König o rey, y dos cortesanos: el Obermann y el Untermann, llamados habitualmente el Ober y el Unter. Puede observarse que se prescinde de la figura femenina, como en la baraja española. El diez se sustituyó por una bandera o estandarte, una carta que en ocasiones lleva la letra X en clara referencia a su valor numeral.

El número de cartas de la baraja alemana ha variado a lo largo de los siglos, desde la primitiva baraja de 52 cartas. En primer lugar desaparecieron los ases, con lo que la baraja quedó reducida a 48 cartas. No se conoce la razón precisa para ello, especialmente cuando no se tiene noticia de la existencia de un juego alemán que requiera este número de cartas. En cualquier caso, al desaparecer los ases, los doses adoptaron una gran importancia en el diseño de las barajas y fueron muy ornamentados. La reducción a 32 o 36 cartas es una reducción funcional para el juego del skat o trappola, que sólo necesitan ese número de cartas. Se obtiene por la eliminación de los treses, cuatros, cincos y seises (estos últimos sólo en la baraja de 32 cartas).

Un curioso dato a señalar es que en la figura del Ober el símbolo del palo se encuentra en la parte superior del naipe, mientras que en el Unter aparece en la parte inferior. Quizás con ello se haya querido resaltar el diferente rango de ambos cortesanos.

La Baraja Suiza
Se trata de una evolución de la baraja alemana que se caracteriza por la diferente simbología utilizada para señalar los palos. La baraja suiza tiene las mismas figuras -König, Ober, Unter- y elementos que la baraja alemana: bandera en lugar de diez, ausencia de ases y un especial papel honorífico de los doses en el diseño y en el juego. Sin embargo, los palos de la baraja suiza incluyen escudos o blasones en lugar de corazones, y flores en lugar de hojas. Se mantienen las bellotas y los cascabeles.

4. La Baraja Francesa

La baraja francesa consta de 52 cartas distribuidas en cuatro palos o colores: tréboles, diamantes, corazones y picas. Cada uno de estos palos está compuesto por 13 cartas: uno o as, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez y las tres figuras, que se llaman valet (V, equivalente al Bube alemán, al Jack inglés, e incluso puede asimilarse a la sota española), Dame (D, equivalente a la Dame alemana y a la Queen inglesa) y Roi (R, equivalente al König alemán, al King inglés, y también al rey de la baraja española).

Hay que resaltar el hecho de que la carta con un símbolo, que en las barajas inglesa y alemana se representa con la letra A, en la francesa lleva un número, el 1, como el resto de cartas numerales, aunque en la mayoría de juegos mantiene su rango de carta superior, como los ases. También existen, aunque es poco corriente y se debe básicamente a influencias externas, algunas barajas francesas cuyos ases llevan una A y no un 1.

No se conoce con seguridad el origen de los símbolos de la baraja francesa, que algunos consideran una adaptación de los signos alemanes (frontera este de Francia) y otros atribuyen a la influencia de los palos de las barajas española, italiana y de tarot (frontera sur). Así, para los primeros las bellotas y las hojas se habrían convertido en tréboles y picas, respectivamente, mientras que los corazones se habrían mantenido y los cascabeles quedarían sustituidos por los diamantes, única aportación «original» de Francia a los símbolos de los palos. Pero, para un segundo grupo de intérpretes, la forma de los cálices o copas de las barajas española e italiana habría llevado a los corazones, los tréboles serían una derivación de las hojas de los bastos, las picas -puntas de las lanzas- habrían sustituido como signo militar a las espadas, y los diamantes -un símbolo de la riqueza-, habrían sustituido a los oros. Sin embargo, el nombre francés de este último palo, carreau, no tiene que ver con la riqueza y sí con la forma del dibujo.

Fuera cual fuera su origen, las barajas con los símbolos franceses ya se usaban en los primeros decenios del siglo XV. Algunos incluso atribuyen su invención al caballero Etienne de Vignoles, más conocido como La Hire, que murió en 1442.

Frente a las otras barajas usuales de la época (italiana, española y alemana) la baraja francesa es original en la adopción de la figura femenina (la Dame) como figura intermedia, ya que tanto en la baraja alemana (Oberman) como en las italiana y española (caballo/caballero) esta figura -como las otras dos- es masculina. No se sabe el porqué de esta preferencia, que se atribuye tanto a la influencia de las reinas francesas como a la de Juana de Arco, la heroína francesa de la Guerra de los Cien Años frente a los ingleses. Es posible también que la Dame proceda de las cuatro figuras de la baraja de tarot.

El nombre de las figuras
Una curiosa singularidad de las figuras de la baraja francesa es que tienen nombres propios, aunque no siempre han sido los mismos, ya que han ido variando según el gusto de la sociedad y los vaivenes de la historia.

Algunos de los nombres utilizados son:

  • reyes: David (rey de los judíos), Carlomagno (emperador del Sacro Imperio), César (en representación de la Roma antigua) y Alejandro (representante de la Grecia clásica);
     
  • damas: Argine (anagrama de Regina, por la reina María de Anjou, esposa de Carlos VII), Raquel (personaje bíblico), Palas (diosa griega de la sabiduría) y Judit (personaje bíblico);
     
  • valets: Lancelot y d'Ogier, caballeros de la mítica Mesa Redonda del rey Arturo; Héctor y La Hire, caballeros del rey Carlos VII.

Durante la Revolución, los reyes se convirtieron en ciudadanos y fueron representados por personajes clásicos (Solón, Platón, Catón, Bruto) o escritores franceses célebres (Moliere, Voltaire, La Fontaine, Rousseau); las damas fueron personificaciones de virtudes (Justicia, Prudencia, Unión, Fuerza), y otros personajes como Aníbal, Decio, Horacio y Scavola suplieron a los valets tradicionales. También durante la época revolucionaria las figuras fueron sustituidas por cartas simbólicas (ley, libertad, providencia e igualdad), por las cuatro estaciones del año o los cuatro elementos de los griegos (agua, fuego, aire y tierra).

Con la restauración monárquica posnapoleónica volvieron a utilizarse reyes (Carlomagno, San Luis, Francisco I y Enrique l), damas (Hildegarda, Blanca de Castilla, Margarita de Valois y Juana de Albret) y valets (Roland, Bayard, Joinville y Crillon).

La literatura y la política aportaron en el siglo XIX su propia iconografía, es posible encontrar barajas cuyas figuras se inspiraron en novelas célebres como "Los tres mosqueteros", e incluso una baraja en la que los reyes son Victor Hugo, Mac Mahon, Thiers y Jules Ferry.

La Baraja Inglesa

La baraja inglesa es una derivación de la baraja francesa, por lo que al igual que ésta consta de 52 cartas que se agrupan en cuatro palos de 13 cartas cada uno: corazones (hearts), picas (spades), diamantes (diamonds) y tréboles (clubs). Picas y tréboles son palos negros, mientras que corazones y diamantes son palos rojos.

Los nombres de los palos rojos guardan una evidente relación con los signos que los representan. También existe una correspondencia entre los nombres castellanos e ingleses de estos palos. Sin embargo, resultan algo sorprendentes los nombres ingleses de los palos negros: el trébol se llama club (palo) y no clover o trefoil, y la pica, representada por una hoja lanceolada, se llama spade (pala) y no pike o lance. La razón quizás se encuentre en la extraordinaria influencia que tuvieron en Inglaterra el juego español de El Hombre y los palos de la baraja española: de «espadas» derivó spades (para las picas) y el nombre inglés de los «bastos» (clubs) se utilizó para denominar el palo de tréboles. Como en la baraja francesa de la que deriva, las 13 cartas de cada palo de la baraja inglesa están formadas por 9 cartas numerales (del 2 al 9) y 4 cartas literales: el as (A), la jota o Jack (J, similar a la sota), la reina o Queen (Q) y el rey o King (K). El nombre «as» (en inglés ace) que designa a la carta de cada palo con un solo símbolo proviene del nombre latino as y del griego heis, ambos denominadores de la unidad. Debería por ello ser la carta inferior de la baraja, sin embargo, en la mayoría de juegos, es la carta superior. No se conoce el origen de esta trasposición de valores, que algunos atribuyen a los cambios ocurridos durante la guerra de independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, cuando el pueblo en ambos países se rebeló contra sus respectivos soberanos. Sea correcta o no esta explicación, lo cierto es que ya antes de producirse estos acontecimientos históricos el as tenía un valor de carta superior en muchos juegos. Los dibujos de las figuras de la baraja inglesa derivan del modelo francés llamado «de Rouen». En 1628, durante el reinado de Carlos I, se prohibió la importación de todo tipo de naipes para favorecer la fabricación nacional. De esta prohibición y de la menor habilidad de los grabadores ingleses en comparación con los alemanes y los franceses derivan las actuales figuras de la baraja inglesa, que presentan rasgos más abstractos y simplificados. La expansión del imperio británico por todo el planeta convirtió la baraja inglesa en el modelo estándar de las cartas de juego.

En 1712 se estableció la obligación de imprimir el sello del impuesto en el as de picas, en el que también debía figurar el nombre del fabricante. En 1882 los fabricantes de naipes británicos crearon la Worshipful Company of Makers of Playing Cards, que desde entonces se reúne anualmente en un banquete en el que es elegido un maestro naipero. Este maestro presenta en el siguiente banquete anual una baraja con una alegoría del acontecimiento más importante del año en su reverso, y su retrato en el as de picas. Las figuras reversibles aparecieron hacia 1850, aunque no empezaron a ser aceptadas en los tradicionales clubes británicos hasta, por lo menos, diez años después.

Las figuras de la Baraja Inglesa
Al observar una baraja inglesa actual puede verse que el rey de corazones parece ocultar una espada detrás de su cabeza. Originalmente, esta espada era un hacha que mantenía levantado en actitud amenazadora. La figura de este rey empuñando el hacha hizo que muchos vieran en ella el retrato del rey Enrique VIII y una alegoría de su sangrienta historia; sin embargo, el diseño de la figura es anterior a ese rey.

Las cuatro reinas sujetan flores en sus manos, pero la de picas (spades) tiene además un cetro, que parece ser un recuerdo de la espada original.

Una última particularidad de las figuras inglesas es que las hojas que sostiene el Jack de corazones en su mano derecha derivan de la empuñadura de la espada que sujetaba en un principio.

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